¿Por qué un Abogado de Familia?

Las normas del llamado Derecho de Familia atraviesan a todos los integrantes de la sociedad.

No todo el mundo es profesional o comerciante, no todos somos empleados o empleadores, compramos o vendemos inmuebles  ni todos sufrimos robos y accidentes, pero ciertamente todos formamos parte de una familia.

La evolución de las leyes que regulan esta materia ha ido acompañando el cambio tecnológico y cultural que vivieron las sociedades, y las diferencias entre leyes son reflejo de las diferencias culturales entre países.

En los últimos años el concepto de familia ha operado una transformación vertiginosa, en algunos países más que en otros: familias monoparentales y homoparentales, el avance de las tecnologías reproductivas y otros avances en el área genética, la regulación de la eutanasia, la globalización que facilita las adopciones y sustituciones de vientres en el exterior, etc.

Como abogada de familias, estoy convencida de que hablar de la familia es hablar de algo más que la familia: es hablar de un modelo de sociedad, de cómo serán las relaciones humanas, las relaciones de poder, etc.

El Derecho de Familia regula los vínculos de parentesco biológicos y no biológicos, los matrimonios y sus disoluciones, el inicio de la existencia y la muerte de las personas, y todos los derechos y obligaciones patrimoniales y extrapatrimoniales derivados de ellos. Entran dentro de este concepto las cuestiones referentes a filiación, tenencia y cuidado personal de los hijos, alimentos entre parientes, matrimonios y divorcios, adopciones y gestación por sustitución de vientre, designación de guardadores y tutores y otras relacionadas con ellas.

Por ser una materia sensible y en cuya regulación está interesada toda la sociedad, aunque se considera como una rama del Derecho Privado -Derecho Civil-, las regulaciones de las relaciones entre parientes lo sitúan entre el Derecho Público y el Privado.

La mejor solución para los conflictos familiares es arribar a acuerdos consensuados entre las partes. Un convenio bien redactado, que prevea y de solución a todas las variables posibles, es la mejor arma para prevenir conflictos a futuro y mantener o restaurar la armonía.

Sin embargo, no siempre se da a los convenios voluntarios la importancia que tienen ni se dedica a ellos el mismo tiempo y esfuerzo que a los conflictos que alcanzaron la etapa judicial. Y muchas veces no se tiene en cuenta que en Derecho de Familia hay temas en los que no es posible, ni aún por acuerdo de partes, apartarse de las directivas legales. Por ejemplo, en temas que comprometen el estado civil, las renuncias anticipadas a alimentos futuros y todos aquellos en que estén involucrados intereses de menores de edad, cualquier apartamiento de la normativa legal trae aparejada la nulidad de lo acordado.

De allí la importancia de asesorarse con especialistas en la materia, que somos quienes mejor manejamos estos temas y estamos en condiciones de dar con el resultado que brinde satisfacción permanente a las partes, y no termine convirtiéndose en una solución temporal y un problema a futuro.

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